El Trueque como último recurso.
La crisis económica, ya se sabe, fue, primero inmobiliaria,
provocando en el sector una caída importante de las ventas de viviendas, creando
una situación complicada para esta actividad económica. Y es que, ni siquiera el
desplome de los precios de la vivienda, es un motivo de peso para incentivar
la compra y venta de inmuebles, ya que, aún los precios
siguen siendo inaccesibles para muchas personas.
¿Hay soluciones? Pues sí. El trueque
inmobiliario. A priori, nada nuevo en otros ámbitos económicos. Se
trata de un sistema de intercambio que ya se usaba en la Edad Media y que,
ahora, debido al desesperante descenso inmobiliario, ha comenzado a ser recuperado por Agustín León Calero, Agente de la Propiedad
Inmobiliaria (API) de Montoro.
Se permuta un inmueble por otro, porque, «seguro que encontramos a
alguien que ofrece lo que otra persona está buscando», apunta Calero. No faltan
motivos para optar por esta técnica comercial, «personales, laborales o
simplemente por cuestión de espacio». En muchas ocasiones, continúa el API
montoreño, «hay ciudadanos que deciden la venta de sus
inmuebles para adquirir otro más acorde a sus necesidades actuales:
familias monoparentales, singles, discapacitados o que buscan otra vivienda más
funcional».
Imagínese. Usted tiene una finca rústica en Montoro y desea cambiarla
por un piso en Córdoba. O su apartamento en la playa por una casa en el pueblo.
Son miles de posibilidades, «y la cuestión es satisfacer
las nuevas necesidades de nuestros clientes».
¿Cuáles son los procedimientos? En primer lugar, el cliente plantea
la necesidad de venta de su inmueble, explicando qué
necesita y busca.Si tiene el perfil de cliente de
trueque, se pone en marcha todo el proceso. «Si busca liquidez o venta,
seguiremos con el cauce normal de venta», admite Calero. Así, una vez decidido
lo que busca, se hace una consulta en las bases de datos de la API para
cruzarlos con los posibles ofertantes.
Si alguien tiene una casa en la ciudad y busca un apartamento en
Torremolinos, o viceversa, se coteja. «Hemos encontrado las
medias naranjas». Tras un análisis exhaustivo de ambos inmuebles y un estudio
pormenorizado de valoración equitativa «se efectuaría el trueque mediante un
contrato de permuta». Y siempre, teniendo en cuenta posibles desfases
de valor «que se evitaría o negociaría para compensar y acercar posturas», dice
Agustín León.
Y es que, continúa este hombre, ante las dificultades de financiación y venta de los inmuebles, el trueque «se va a convertir en una nueva fórmula inmobiliaria clave para satisfacer las necesidades de varias partes, antes, atascadas».
Y es que, continúa este hombre, ante las dificultades de financiación y venta de los inmuebles, el trueque «se va a convertir en una nueva fórmula inmobiliaria clave para satisfacer las necesidades de varias partes, antes, atascadas».
Día 17/07/2014 - 19.48h
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